En muchas reuniones y jornadas jurídicas hemos abordado con insistencia la conveniencia de que nuestro empresariado cuente con estructuras societarias y patrimoniales eficientes fiscalmente y convenientes para una correcta diversificación del patrimonio empresarial e individual, que ayude a minimizar los daños económicos que puede causar cualquier tipo de crisis.

En los últimos años hemos encontrado en algunos empresarios posiciones escépticas sobre los hechos que podrían surgir y causarles una merma en su patrimonio empresarial o individual. Ahora tenemos un ejemplo de un evento inesperado e imprevisible.

Existen diversos mecanismos jurídicos preventivos, e incluso neutros fiscalmente, que permiten mejorar las condiciones de producción, distribución y económicas de la empresa, y minimizar el impacto de una crisis en el patrimonio empresarial e individual, tales como:

(i) la adopción de un tipo societario distinto -transformación- que nos lleve a una limitación de responsabilidades personales;

(ii) la aportación de nuestra actividad empresarial individual a una sociedad limitada;

(iii) la división de las diferentes actividades empresariales y del patrimonio de una sociedad en varias sociedades -escisión- con el propósito de diversificar y aislar los riesgos;

(iv) la constitución de grupos de sociedades encabezados por una sociedad holding que titule las participaciones de sociedades filiales bien diversificadas, y que nos facilite la gestión de nuestra tesorería y el reparto de dividendos sin costes fiscales añadidos;

(v) si fuese el caso, la unificación de varias entidades en una sola sociedad mercantil para aumentar el valor y fortalecer su crecimiento -fusión-;

(vi) el otorgamiento de capitulaciones matrimoniales con separación de bienes, y la revocación del consentimiento a la actividad empresarial del cónyuge.

En definitiva, la adopción -a tiempo y con estricto respeto de la legalidad- de medidas de reestructuración societarias y patrimoniales puede ayudar a la continuidad de la actividad del negocio y a evitar una insolvencia que afecte a todo nuestro patrimonio.

Francisco Gallardo. Director del área mercantil.

María Torroba Moreno. Abogada del área mercantil.

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